Desde pequeña soñaba con esquiar en la nieve. Siempre me soñaba bajando de la colina más alta como si fuera una gacela controlando sus movimientos con precisión. Estaba decidida a que un día haría realidad mis sueños.Cuando mis hijos tuvieron edad suficiente para aprender a esquiar, renté una cabaña en las montañas nevadas de Winter Park, Colorado. Renté el equipo para esquiar y le pagué a un instructor para que nos enseñara. Me asombré al ver que mis hijos aprendieron las técnicas básicas para esquiar en menos de una hora mientras yo estaba al pie de la montaña con el mismo sueño que tenía desde niña, viendo como mis hijos se deslizaban con destreza y gracia como yo había soñado que lo haría. Desgraciadamente ese fue el día en que entendí que tenía serios problemas con mi equilibrio. Le pedí al instructor que me siguiera entrenando porque yo quería lograr mi sueño y él me contestó que era imposible por mis problemas del equilibrio. Me dijo que podía esquiar en el área de los niños pequeños porque allí había menos riesgo de lastimarme, pero yo me dije: “Voy a volver a intentarlo hasta que aprenda a hacerlo”. Cada vez que me caía, el entrenador me levantaba, y yo le decía que lo intentaría una vez más. Traté por cuatro horas sin parar hasta que al fin el entrenador me dio la autorización para subir a la montaña más alta y bajar esquiando como me había imaginado en mis sueños de niña. Se necesita de mucho valor para dar el primer paso y así lograr un sueño, pero para mantenerse en el propósito de llegar a alcanzarlo se requiere de persistencia, constancia, carácter, disciplina y coraje. Si tienes que intentarlo varias veces, sé persistente. ¡Si caes, vuelve a levantarte.Ten la determinación de que vas a llegar a la meta!
NUNCA TE DES POR VENCIDO