Cuando era pequeña anhelaba alcanzar las estrellas, recuerdo que solo bastaba cerrar mis ojos y imaginarme que no solo las tocaba sino que también me montaba arribas de ellas y volaba. Hay ciertas cosas que anhelamos en la vida que son buenas para nosotros, así como nuestros sueños cuándo éramos niños. Anhelamos crecer y ser grandes .

Pero no solo hablo del crecimiento físico, sino del anhelo de crecer en nuestra mente para  ser algo más y tener que estirarnos para alcanzarlo. El crecimiento de estirar nuestra mente como una banda elástica para adquirir más conocimiento o estirar nuestro corazón para alcanzar otro nivel de crecimiento en todas las áreas de nuestra vida.

Desafortunadamente para muchos de nosotros se termina este proceso cuando abandonamos el sistema educativo formal y se estancan pensando que hasta ahí llegaron en su crecimiento y siguen siendo los mismos de ayer. Pero realmente las personas que anhelan más, que sueñan en ser más, tener más, dar más,  no es suficiente la educación básica, la mayoría de ellos están en una búsqueda constante de encontrar respuesta a sus preguntas.

He escuchado decir a muchos de las personas con la que me ha tocado relacionarme que solo se sienten éxitos cuando asumen la responsabilidad de sus resultados y se desafía continuamente a probar cosas nuevas y ver nueva perspectivas. Especialmente no se mantiene en la queja por aquellas cosas que están fuera de su control y se centran en lo que si pueden cambiar.

Practican la gratitud para otros, para con ellos mismos, y especialmente con nuestro creador por haberos formado como seres creativos que siempre buscan ser mejor en cada área de la vida. Cada respiro viene con el la oportunidad lograr nuestros sueños y metas.

¿Cómo podrías saber tu si has mejorado este año?

Muy sencillo pregúntate, ¿qué haces diferente hoy a comparación del año anterior o que sistema de creencias que te han limitado has cambiado?

La evidencia de nuestro crecimiento esta en el cambio de pensamiento, no en el resultado.