“La mente del hombre es un jardín” nos dice James Allen y está en lo cierto, puesto que debe ser cultivada, regada, amada y cuidada. De vez en cuando crecerá mala hierba en ella es decir pensamientos que no deben estar ahí por lo que debemos aprender a arrancarlos y limpiar ese jardín para que solo produzca lo mejor.

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Nuestros pensamientos son constantemente invadidos por ideas que nos dañan, que arruinan todo aquello por lo que hemos trabajado, debemos educar a la mente a clasificar los pensamientos, poner como principales aquellos que nos hacen bien y desechar aquellos que solo nos causan dolor he inseguridades, para lograr esto tenemos que hacer una introspección y reconocer que es lo que está mal en nosotros, muchas veces pensamos que no podemos saberlo cuando la verdad es que si lo sabemos, pero nos cuesta trabajo admitir que hay cosas en nosotros que no están del todo bien.

El primer paso es determinar nuestro carácter, ya que el pensamiento y el carácter son uno solo; cuando definimos esto nos damos cuenta de que probablemente aquello que guardamos en nuestra mente o en nuestro subconsciente se refleja a través de nuestro carácter por lo que podemos definir si estamos teniendo pensamientos positivos o negativos, un mal carácter solo refleja que hemos dejado mala hierba crecer, que hay cosas que nos lastiman, nos crean dudas y dolor. Por el contrario si nuestro carácter es dulce y agradable es porque guardamos en nuestros pensamientos solo cosas buenas, positivas y de amor, no significa que nunca hayamos pasado por algo malo, significa que nos repusimos de eso malo y logramos limpiar nuestro jardín de la mala hierba.

Procura que aquello que piensas o adquieras de otras personas te llene de la mente de cosas positivas para que tengas una nueva perspectiva de vida y aprendas a ser cada día más resiliente, cuida tu jardín, abrázalo, dale amor porque es tu reflejo.