Con el paso del tiempo he comprendido que la falta de expresión cierra puertas, y si las cierra, ¿Por qué sigo teniendo miedo de decir lo que siento o pienso? En el momento que decidimos cohibir nuestras emociones y expresiones para hacer felices a otros o para dejar que otros nos puedan lastimar estamos cayendo en el mayor error que un ser humano puede cometer. No puedo dejar de ser quien soy por el miedo a lo que digan los demás, por las burlas, por las dudas o inseguridades que la opinión de otras personas me pueda generar. Debo recordar que la persona a la que más debo respetar es a mí misma, a la que más debo escuchar es a mí y a la que le debo preguntar cómo se siente todos los días es a mí misma, porque de ahí viene la fortaleza de expresar lo que siento, lo que pienso, si hay alguien a quien no le gusta la forma en la que pienso puedo respetarlo, pero eso no me quita el derecho de seguir expresando mi opinión y mi sentir sobre las cosas.

Las primeras personas que crean inseguridades en la vida son nuestros propios padres, familia o amigos más cercanos cuando se burlan de lo que piensas, de lo que sientes, creen que es ridículo que pienses de tal forma, ellos desearían que fueras como ellos porque es lo que consideran “Correcto” pero no es tu obligación pensar igual ni complacerlos, no es una manera de rebeldía es una forma de auto respeto, “Lo que yo digo y pienso es tan valioso como lo que tú piensas” No dejes de ser quien eres por hacer felices a otros, escógete a ti misma, sobre todo es lo que debe importar para ser y hacer feliz.