Como la mayoría de personas en el mundo, algunas veces me siento fuera de lugar, como si perteneciera a un mundo diferente, a una dimensión distinta, me siento llena de inseguridades que mi entorno alimenta. Luego de las cosas positivas por las que he pasado, me he renovado, nacido de nuevo, me encuentro a mí misma, a lo que realmente quiero y quedó en un espacio en blanco en el que disfruto en lo que me he convertido, pero cuando regreso a mi vida normal, a mi entorno habitual, rodeado de la misma gente, con aquellos que me hacen regresar a ser lo que yo siempre había sido, pierdo todo lo que gané.

En nuestra vida debemos luchar con las personas que nos rodean, no de manera física si no de manera emocional e intelectual, tomando distancia, para no volver a sentirnos tristes, insuficientes o incapaces. Aquellos que están más cerca de nosotros son los que muchas veces suelen lastimarnos y dejan cicatrices más profundas que una persona lejana, ¿Por qué nos hacen sentir así? Porque son personas que amamos y en las que confiamos y creemos que un juicio que viene de ellos es real, pero NO, no lo es, si sientes que tu espíritu muere al estar cerca de alguien a quien amas y solo te hace sentir menospreciado e incapaz, es momento de tomar fuerza y salir, es la única forma en la que te ganarás a ti misma. Se tu prioridad, siempre. No permitas que nadie te haga sentir inservible, ni siquiera tu familia, ni amigos o un amor tiene derecho a hacerte olvidar en quien has renacido, tu eres un ser nuevo cuando cambias y te renuevas, no te pierdas a ti por ganar a otros. Ellos en algún punto volverán o ya no, pero de eso se encargará Dios y la Vida de acomodar tu entorno de una forma saludable para ti.