Recuerdo cuando aprendí a leer, escribir y aquellas materias de la escuela que no me agradaban, y pensaba “A esto le llamo sufrimiento” sin pensar en lo que la vida me tenía preparado para enseñarme a crecer. En algunos momentos de nuestra vida debemos pasar por dolor físico y emocional para aprender que hacer y no hacer con el paso de nuestra vida, algunas veces tomaremos ese aprendizaje y lo aplicaremos y otras seguiremos sufriendo y re aprendiendo y no está mal, es sin duda porque la vida no nos ha terminado de enseñar algo importante, o a algo no le has prestado atención. Te preguntas una y otra vez ¿Por qué me siguen pasando estas cosas a mí? “ya había entendido” claro que ya lo entendiste, pero decidiste tomar la misma decisión porque creíste que esta vez sería diferente y no está mal pensar así. Tomar las mismas decisiones te llevará al mismo dolor, cambia tu forma de ver la vida y pregúntate a ti mismo ¿Por qué si me quemé tocando el fuego querría volver a poner la mano ahí?

Parafraseando a Albert Einstein quien decía que es una locura hacer las mismas cosas y querer obtener diferentes resultados. Pues tenía toda la razón, el aprendizaje a través del dolor debe ser real, evita ser masoquista contigo mismo y empieza a ganar a través del dolor, todo lo que aprendes debes aplicarlo a tu vida y no repetirlo, por amor propio, por autoestima y por deseo de ser mejor, no rehúyas ni reniegues de lo que te pasa en la vida, Dios te está dando la mejor lección para que seas un mejor ser humano, una versión mejorada de ti y logres todo aquello que te propongas, porque sabe que has aprendido y te has hecho fuerte gracias a tus vivencias, gracias a tu dolores emocionales has creado este nuevo ser humano lleno de virtudes que logrará superar cualquier obstáculo.