Un mal hábito es como una visita indeseable… No importa cuánto te desagrade su
presencia, es necesario que reconozcas que si pudo entrar a tu vida, fue porque tú le
abriste la puerta.

Y así como sucede con los huéspedes indeseables, ese mal hábito permanecerá allí
siempre que tengas espacio para él y sigas brindándole atenciones.

Por lo tanto, si deseas alejar de inmediato a ese “intruso” que te está restando valor, es
necesario que:

– Dejes de usar tu tiempo en él.
– No pases todo el día pensando en lo perjudicial que es para ti.
– No te juzgues por haberle permitido entrar a tu vida.
– Tampoco te critiques si te cuesta dejar de practicarlo.

Y no olvides, que una mala costumbre no saldrá de tu vida dejando un espacio vacío… Es
indispensable que la reemplaces con un nuevo hábito que sí sea favorable a tus metas y
que vaya en armonía con tu plan de vida.

¿Puedes cambiar? Claro que sí, con pequeñas acciones diarias enfocadas en un objetivo
definido.

Soy Isabel Barrón, hasta la próxima.