El amor es esa emoción o sentimiento que tenemos por alguien más, hay amor romántico, amor fraternal, paternal y amor propio.

Todos ellos son importantes para nuestras vidas, aunque a veces creamos que no, todos necesitamos amor, que se preocupen por nosotros, que nos protejan, aunque seamos totalmente autosuficientes. El amor no es una cuestión de necesidad ni de apego, es una cuestión de no sentirnos solos en el mundo, de tener esa capacidad de crear lazos con otros seres humanos sin ser dependientes de ellos, poder dar y sentirse feliz con ello.

Amar representa la capacidad humana de lograr conectar con alguien más, a un nivel distinto, sentir que somos parte de las vida y pensamientos de otra persona nos hace sentir importantes, pero debemos entender que nos somos indispensables para nadie, somos prescindibles y el hecho de que una persona elija tenernos en su vida, ya sea como amigo o pareja nos produce confianza, tranquilidad y nos hace ser abiertos a nuestros sentimientos, pero también estamos expuestos a que nos lastimen, por eso es tan importante en esa fase, el amor propio, porque si bien debemos entregar todo y amar sin condición, el amor a nosotras mismas debe ser al mismo nivel e incluso más grande, sin caer en el narcisismo; ese balance nos ayuda a amar pero también a entender que somos al ser al que más debemos amar y procurar, porque si en algún momento aquellos que amamos se van, tenemos que tener la suficiente capacidad de levantarnos con amor propio y entender que todo tipo de amor es importante y que así como llega también se va. 

Amar en cada ciclo de la vida, en la niñez amamos a nuestros padres y los necesitamos, en el futuro los amamos más pero ya no los necesitamos tanto, así debe ser el amor en todas sus facetas, poder vincular y desvincular, crear apegos y desapegos, porque viviendo en ciclo de la manera correcta podemos ser felices.