Debemos entender que para que nuestros pensamientos se lleven a cabo debemos actuar en ellos, darles vida, porque mientras rogamos a Dios y pensamos todo lo positivo y lleno de metas para nuestra vida, de la mano debe ir el trabajo duro, el esfuerzo, no debemos quedarnos sentados pensando y deseando, sino pedir y luchar.

 

Si deseamos algo debemos ganárnoslo, no pensemos que las cosas o los sueños llegarán a nosotros por arte de magia, nuestra vida depende de nosotros mismos y de nuestras acciones, lideremos nuestra vida, démosle forma a aquello que deseamos, sé que Dios nos escucha, que está pendiente de nosotros y de nuestro esfuerzo, que escucha nuestros corazones y sabe que puede ayudarnos a obtener todo lo que deseamos, pero quiere ver esfuerzo, ganas y dedicación para que él pueda saber que merecemos cada cosa que pedimos y  trabajamos.

 

Es importante reconocer que si queremos mejorar nuestras circunstancias en la vida debemos aprender trabajar por ellas, no llegarán las cosas a nosotros de manera espontánea, puede que de 1 en 1000 casos suceda, pero no podemos dejar nuestra vida al azar, luchar mientras se sueña, luchar mientras se piensa, luchar en cada instante para lograr alcanzar nuestros sueños y deseos.

 

Creemos paso a paso nuestros sueños, con dedicación, pensando en abundancia y poniendo esfuerzo en nuestras acciones para lograr lo que nos proponemos, Dice James Allen que “No consigue el hombre aquello que desea y por lo que ora, sino aquello que con justicia se gana. Sus deseos y plegarias solo son gratificados y atendidos cuando armonizan con sus pensamientos y acciones. (A Dios rogando y con el mazo dando).” Así que hagamos que nuestros pensamientos valgan la pena gracias a nuestro esfuerzo.