Todos los días salimos a la calle, vemos a nuestros vecinos, amigos a personas que no conocemos y pensamos ¿Cuál será la realidad de sus vidas? Porque lo creas o no, lo que muchas personas muestran no es siempre su realidad completa, esconden dolor, sufrimiento, pérdidas, frustraciones, todas aquellas cosas que no vemos a simple vista, pero con una mirada nos dice todo. La empatía no es más que ponerse en los zapatos del otro, sentir su dolor para entenderlo ¿Difícil no te parece? Uno de los mandamientos dice que “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” es la parte más difícil de entender, porque para nosotros vivir en nuestra individualidad nos aleja de los conflictos, nos brinda felicidad, pero nos aleja de esa realidad que también es la nuestra, el mundo debería pensar así “TODO LO QUE LE AFECTE A OTRO ME AFECTA A MI” porque las demás personas son complemento en el mundo, son los que le brinda armonía a mi existir y si no los entiendo, no comprendo sus penas, no les doy voz, no soy más que un ente transitando por el mundo sin propósito alguno.

Tener empatía con el mundo es lo que nos hace humanos, lo que nos vuelve seres pensantes, vivientes, con emociones y sentimientos, querer y apreciar a otro ser humano es importante, tan fácil como aceptar su cultura, su credo, o a quien decidió amar. Tengamos empatía para que las personas se sientan respetadas, amadas, escuchadas. No esperes que se te devuelva, solo piensa en lo bien que se siente que el otro esté igual de bien que tú, el mundo necesita personas buenas que se amen a sí mismos y que amen a los demás para crear un círculo de amor y fortaleza.