Cuando viajo, me gusta observar los sembradíos con los que me topo a lo largo del camino, y disfruto ver grandes parcelas con diversos frutos que produce la tierra. Todos esos frutos son distintos, dependiendo de la región y de la época del año en que se den. Pero algo que es bastante atractivo de todo esto, es que rara vez te vas a encontrar con un terreno en reposo, porque aunque no logres ver plantas que broten de la tierra, muchas veces el terreno solo se está preparando para la siembra y para una posterior cosecha.

Y a propósito de esto, quisiera compartirte una excelente descripción que hizo el gran filósofo y escritor Henry David Thoreau acerca de cómo se crea una verdadera cosecha todos los días. Él dijo que “la verdadera cosecha de tu vida diaria es algo tan intangible e indescriptible como los matices de la mañana o la noche. Es un poco de polvo de estrellas atrapado, un segmento del arcoíris que no puedes agarrar en tu vida diaria”. Es decir, que en tu vida, a lo mejor no estás viendo ahora mismo ningún logro tangible, pero eso no quiere decir que ese logro no exista o que no se esté cultivando para ti.

Quizás en este instante, tus logros estén en forma de semilla, debajo de la tierra, esperando ser regados y fertilizados, para poder brotar y dar frutos abundantemente… Y aunque en el presente no los puedas tocar, están allí, como un rayo de sol que sin tocarte, te anuncia la llegada de un nuevo día.

Y continúa diciendo Thoreau “simplemente comprométete a tener una cosecha diaria de la grandeza de estar vivo todos los días”. Y lo que quiso decir con esto, es que no te desanimes, que a pesar de que hoy no obtengas ningún resultado de lo que estás realizando, solo debes ser paciente y permanecer confiado en que tu recompensa va a llegar. No creas que tu día a día es una tortura, solo porque aún no estás viendo los resultados que te gustaría tener en tu vida, más bien ten fe en que ese estilo de vida va a llegar y que por eso debes agradecer cada experiencia por la que te toca pasar.

Y te recomiendo, que indistintamente de la realidad que hoy estés atravesando, no te desanimes, más bien comprométete contigo mismo a hacer todos los días, por lo menos una pequeña acción, que te ponga más cerca de tu vida soñada. Asegúrate de que con cada cosa que haces, estás sembrando, abonando, regando y fertilizando el terreno que representa tu vida, para que así, el día de mañana obtengas una cosecha abundante.