Dicen por ahí que el mañana es incierto y si es así, entonces ¿Por qué pensamos tanto en el futuro cuando aún no hemos superado el presente? Simple, las expectativas son grandes para nosotros los seres humanos, soñamos en grande y pedimos en grande, trabajamos todos los días esperando que aquel anhelo se cumpla y podamos alcanzar por fin la estabilidad económica, sentimental o mental. Lo más importante siempre es buscar esa estabilidad en el presente, es decir ahora, ¿Por qué puedo esperar para ser feliz y si puedo serlo ahora?, y no es conformismo, es el simple hecho de ser agradecidos con aquello que tenemos hoy; salud, vida, trabajo, familia.

Pensar en el futuro está bien, pero vivir para un futuro que es incierto no, porque es imposible saber qué pasará mañana con nosotros, si viviremos lo planeado o disfrutaremos de aquellos que nos acompañan hoy lo suficiente, el futuro es el final de ese camino lleno de árboles, flores, un lago a la orilla y animales hermosos que se cruzan a tu paso, los ignoras para llegar lo más rápido que puedas a ese valle, pero no olvides la importancia de disfrutar el camino de ida porque no existe uno de vuelta que te lleve a ver esos hermosos paisajes y lugares preciosos. He ahí lo importante de disfrutar el viaje y aquello que aparece en nuestro camino de vez en cuando.

Pon la vista en tu futuro, pero tu vida en el presente, no regresarás aquí, la gente que amas no te esperará aquí, la vida es una y debes buscar tu bienestar siendo feliz en la trayectoria, cada momento que suceda hoy, atesóralo como aquello más preciado, pues ninguna cosa material tiene el valor que la vida bien vivida en el presente tiene.